Europa y el porvenir

08-11-2016
  • Cómo preservar y fortalecer el modelo europeo de bienestar

    IDEAS ESENCIALES

    1. La población europea se estanca y envejece, a pesar del favorable comportamiento de los flujos migratorios netos. En la raíz de este comportamiento están el aumento de la esperanza de vida, el descenso de la fertilidad, la caída de la tasa de natalidad y el paso a la tercera edad de la generación del baby boom. Todo ello está provocando un aumento de las tasas de dependencia demográfica en Europa. Traducido a datos, eso quiere decir que, si hoy hay 3,6 personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años, en el año 2080 solo habrá 2 personas.

    2. Esta situación está provocando un crecimiento progresivo de los gastos ligados a la edad (pensiones, sanidad y cuidados de larga duración) y las previsiones apuntan a que se mantenga esa tendencia a lo largo de los próximos años.

    3. Por otra parte, Europa presenta bajas tasas de actividad y ocupación, comparadas con las de nuestros principales competidores, lo que merma la capacidad de financiación de los sistemas públicos ligados al estado del bienestar. En el origen de esta situación hay que situar las deficiencias en la formación, la insuficiente inversión en investigación, desarrollo e innovación, la menor movilidad de la mano de obra en el seno de la UE y los desajustes entre la oferta y la demanda de trabajo. .

    4. Todo ello está generando dudas sobre la sostenibilidad futura del modelo de estado de bienestar europeo.

    5. Esta reflexión hay que enmarcarla en el proceso de construcción europea, donde la armonización de las políticas económicas reduce el margen de actuación de los gobiernos nacionales. Para el futuro del modelo europeo de bienestar tienen especial relevancia la armonización fiscal y el desarrollo de mercados de servicios financieros europeos.

    6. El análisis de la situación refleja que, desde el punto de vista de los gastos, hay margen para mejorar su eficiencia . y moderar su crecimiento. No obstante, para garantizar la supervivencia del modelo se deberá lograr un mejor equilibrio entre el pilar público y los sistemas privados.

    7. Desde el punto de vista de los ingresos, al mismo tiempo que reforzamos la lucha contra el fraude fiscal, debemos buscar alternativas fiscales que no perjudiquen el necesario incremento de las tasas de ocupación de las economías europeas. Aquí se presenta como solución más eficiente la sustitución de la fiscalidad sobre el trabajo (especialmente cotizaciones sociales) por imposición indirecta.

    8. El Impuesto sobre el Valor Añadido se configura como la mejor fuente de financiación para hacer frente a las necesidades presupuestarias que impone el envejecimiento de la población en Europa. Además, el IVA aparece como una herramienta eficaz para mejorar la productividad del trabajo y aumentar la competitividad de la economía europea, porque reduce la penalización a la creación de empleo que suponen las cotizaciones sociales.

    En consecuencia, para hacer frente a esta situación se propone la puesta en marcha de unas LINEAS DE ACCIÓN centrado en una serie de medidas que se relacionan a continuación:

    • 1. Mejora de la ratio de dependencia demográfica, mediante:
      • a. Políticas de apoyo a las familias que promuevan aumentos de las tasa de natalidad, con medidas tendentes a potenciar la conciliación entre la vida laboral y la familiar tales comol la mejora de las infraestructuras y servicios de cuidado de los niños en edad pre-escolar, la adaptación de los horarios escolares a los laborales, nuevos esquemas de permisos parentales compartidos, fomento del teletrabajo y/o mayor flexibilidad horaria.
      • b. Una correcta gestión de los flujos migratorios, con la puesta en marcha de una Política Común de Migración y Asilo en la UE que responda a este reto, desde la solidaridad y la responsabilidad, con un enfoque global y equilibrado que cubra todas las vertientes del fenómeno migratorio: la protección internacional, la lucha contra las redes criminales de tráfico de personas, la migración lega l y la cooperación con los países de origen y tránsito. Debe fomentarse una mayor implicación financiera y operativa de la UE.
    • 2. Mejora de la ratio de dependencia económica, propiciada por aumentos de las tasas de actividad y de ocupación:
      • a. Avanzar en la realización del mercado interior en la UE, simplificando y racionalizando las regulaciones para aumentar la competitividad en los mercados de bienes y servicios. Debemos superar las limitaciones que dificultan la libre movilidad de la mano de obra, sobre todo en lo relativo al reconocimiento de titulaciones y de prestaciones socia les, en especial de los sistemas de pensiones. Así se facilitaría, además, la superación de crisis asimétricas en el seno de la Unión.
      • b. Aumentar la productividad de la economía europea, dedicando más recursos a la inversión, en particular en los sectores tecnológicamente más avanzados (impulso a la agenda digital) y un mayor esfuerzo en educación y formación profesional. Por lo que se refiere a España, sería necesario aumentar el tamaño de las empresas, eliminando las barreras fiscales, financieras y laborales que desincentivan el crecimiento de las pymes. De acuerdo con un estudio de BBVA Research con el Círculo de Empresarios, si España fuera capaz de producir con empresas de un tamaño medio similar al de Alemania (que cuentan, de media, con 12 trabajadores en lugar de los 4,6 en España) el diferencial de productividad con este país se vería reducido al 25%.
      • c. Llevar a cabo las reformas necesarias para superar los problemas estructurales que explican la debilidad del mercado de trabajo europeo frente a nuestros principales competidores.
      • Por lo que a España se refiere, es necesario:
      • i. Reducir la tasa estructural del paro, que en nuestro país se sitúa entre el 17 y 18%. Según un reciente estudi02, situar el paro estructural a niveles cercanos a los de Alemania, Reino Unido, Países Bajos o Dinamarca (6%), nos proporcionaría un margen de 9 puntos de PIB para mejorar el saldo presupuestario y, por lo tanto, para hacer frente al aumento de los gastos ligados con el estado del bienestar. Es necesario eliminar las regulaciones ineficientes en los . mercados de trabajo y de productos, las barreras a la unidad de mercado, las cargas administrativas y fiscales, las ineficiencias del sistema judicial y la inseguridad jurídica y regulatoria.
      • ii. Reforma de las políticas activas y pasivas de empleo, aumentando la eficiencia de los recursos destinados a la formación de parados y realizando una evaluación continua y transparente de estos programas. Asimismo, sería recomendable vincular las políticas activas con las pasivas e introducir mecanismos que mejoraran la eficiencia en el uso de recursos de estas últimas.
    • 3. Potenciar el proceso de construcción de un Mercado Único de Capitales, para así favorecer la libertad de movimiento de capitales en el seno de la Unión económica y Monetaria.
    • 4. Potenciar el proceso de armonización fiscal a nivel europeo, en espacial en el ámbito de los impuestos directos, para permitir a los Estados miembros 2 Notas para una política fiscal en la salida de crisis. FEDEA, febrero de 2016. incrementar la recaudación sin pérdida de competitividad o riesgos de elusión fiscal.
    • 5. Reducción de la fiscalidad sobre el trabajo, que constituye un auténtico impuesto sobre el empleo. Esta reducción, junto con los aumentos de productividad, propiciaría un comportamiento de los costes laborales unitarios compatible con la recuperación de la competitividad de Europa.
    • 6. Profundizar el proceso de reforma de los sistemas públicos de pensiones de acuerdo con la última declaración del Eurogrupo sobre este tema3;
      • i. introducción de mecanismos automáticos en los Estados miembros para hacer frente a los efectos de los cambios demográficos, en particular los lentos pero significativos aumentos en la esperanza de vida.
      • ii. Ampliar la vida laboral, a través de medidas para aumentar la empleabilidad de las personas mayores, así como la restricción de salida temprana de la fuerza de trabajo. La provisión de medios complementarios de ahorro para el retiro también debería ser explorada.
      • iii. Apoyo social y político. Para el éxito a largo plazo de las reformas es esencial un diálogo constructivo y la participación de las partes interesadas y un escalonamiento adecuado en las reformas.
    • En nuestro país deberíamos llevar a cabo un seguimiento de los efectos de las reformas acometidas en el marco del Pacto de Toledo (aumento de la edad efectiva de jubilación, el incremento del número de años cotizados para el cómputo de la cuantía de la pensión y el índice de revalorización de las pensiones) que, junto con el factor de sostenibilidad que entrará en vigor en 2019, permitan afrontar en su caso las medias complementarias necesarias para asegurar la futura sostenibilidad del sistema.
    • 7. Un comportamiento adecuado del déficit y la deuda pública 'en el seno de la UE disminuirán el coste financiero para las AAPP, lo que permitiría a su vez liberar recursos para hacer frente a estas obligaciones.
    • 8. Culminar el establecimiento de un mercado europeo de servicios financieros para agilizar la inversión y liberar todo el potencial de los fondos de pensiones de empleo y hacer más atractivos los fondos privados de pensiones. Al mismo tiempo en nuestro país deberíamos revisar la fiscalidad sobre de los fondos privados de pensiones para hacerlos más atractivos.
    • 9. Promover la mutualización parcial de las pensiones, de forma que los trabajadores aportaran una parte de sus salarios a un sistema europeo de pensiones de jubilación, recibiendo pagos de compensación de este fondo a la hora de retirarse del mercado laboral. La mutualización parcial de los sistemas de pensiones de jubilación en Europa ofrecería una cobertura básica de hasta un mínimo denominador común, a partir del cual todos los pagos políticamente deseables serían cubiertos por las instituciones de seguridad social en cada país. Este sistema podría introducirse sin imponer una carga adicional a los trabajadores y empresas, ya que sustituiría parcialmente los pagos y contribuciones a los sistemas nacionales existentes. Ello dotaría a la economía de la Unión Europea de mayor estabilidad, al crearse un mecanismo de cooperación entre los distintos países que también propiciaría una mayor integración. Podríamos avanzar así hacia una verdadera Unión Fiscal y reforzar la dimensión social de la Unión Económica y Monetaria.

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